Cambio de hora en otoño: cómo ayudar a tu cuerpo a adaptarse poco a poco al nuevo ritmo

El domingo 26 de octubre vuelve a ser el momento: hay que atrasar el reloj una hora, de las 3:00 a las 2:00. Aunque podemos alegrarnos de tener una hora más para dormir, para nuestro cuerpo este cambio supone cada año un pequeño reto. El reloj biológico necesita unos días para adaptarse al nuevo ritmo. Con estos sencillos consejos, la transición será suave y relajada.


1. Adaptar el ritmo de sueño

Prepara tu cuerpo para el cambio horario unos días antes acostándote cada noche unos 10-15 minutos más tarde. De este modo, tu reloj biológico se acostumbrará poco a poco al nuevo ritmo y el cambio se producirá sin que sufras un bajón de energía el lunes por la mañana.

2. Evita la cafeína por la noche

El café, el té negro o las bebidas energéticas pueden retrasar considerablemente el momento de conciliar el sueño. Por la noche, es mejor optar por infusiones relajantes, como la melisa, la manzanilla o la lavanda, que relajan el cuerpo y favorecen un sueño reparador.

3. Aprovechar la luz natural

La luz natural es el principal regulador de nuestro reloj biológico. Salga al aire libre, sobre todo por las mañanas, para estabilizar su ritmo circadiano y recargar energías. Incluso en los días nublados de otoño, la luz del día tiene un efecto más potente que cualquier tipo de iluminación artificial: ayuda a mantenerse despierto, equilibrado y en plena forma.



4. Hacer ejercicio por la mañana

Un breve paseo, unos estiramientos suaves o un poco de yoga activan la circulación y ayudan al cuerpo a adaptarse al nuevo ritmo. Además, la luz solar estimula la producción de serotonina —nuestra «hormona del bienestar» natural— y, por lo tanto, favorece el buen humor y la concentración.

5. Cena ligera

Las comidas pesadas justo antes de acostarse pueden dificultar la digestión y hacer que le cueste conciliar el sueño. Lo mejor es optar por alimentos fáciles de digerir, como:

  • Sopas calientes de verduras o caldos claros
  • Verduras al vapor con arroz, quinoa o mijo
  • Calabaza al horno con lentejas y hierbas frescas
  • Gachas de avena calientes con canela o miel
Estos platos son ligeros y fáciles de digerir, y favorecen la recuperación durante la noche.

6. Rituales relajantes por la noche

Aprovecha las largas tardes de otoño para relajarte de verdad. Los pequeños rituales ayudan al cuerpo a entrar en modo de relajación y le indican: «Ahora es el momento de desconectar».

Así se hace:
  • Crea rituales nocturnos: por la noche, cambia conscientemente el móvil o la televisión por un buen libro. La luz azul de las pantallas inhibe la liberación de melatonina, la hormona del sueño, lo que a menudo dificulta conciliar el sueño. Leer, por el contrario, relaja la mente, favorece la concentración y ayuda a terminar el día con tranquilidad.
  • Disfrute de un baño con plantas medicinales: un baño caliente con hierbas relaja el cuerpo y la mente. Utilice hierbas como la lavanda, la manzanilla, el romero o la salvia, ya sean frescas o secas.
    • Dosis: 50-100 g de hierbas o unas cuantas bolsitas de té
    • Temperatura del agua: 36-38 °C – agradablemente cálida, no demasiado caliente
    • Duración: 15-20 minutos
    • Después del tratamiento: secarse, envolverse en un albornoz caliente y descansar al menos 10 minutos
  • Una bebida caliente reconfortante: tomar una bebida caliente antes de acostarse favorece la tranquilidad interior. Son especialmente reconfortantes:
    • Té de lavanda o de melisa para relajarse
    • Leche dorada con cúrcuma, leche de avena y canela
    • Té de hierbas con miel para una sensación de bienestar

Estos pequeños rituales nocturnos no solo ayudan a conciliar el sueño, sino que también mejoran la calidad del descanso, lo cual es perfecto para adaptarse poco a poco al nuevo horario.

Conclusión

Un ritmo estable de sueño-vigilia es fundamental para nuestro rendimiento físico y mental. Con las rutinas adecuadas, el cambio de hora también puede convertirse en un suave reinicio de la temporada invernal. Procure dormir lo suficiente, llevar una alimentación saludable, exponerse a la luz de forma adecuada y disfrutar de suficientes momentos de descanso. De este modo, puede ayudar a su cuerpo a mantener el equilibrio interior, incluso ante cambios como el cambio de hora. Su cuerpo se lo agradecerá. 

Fuentes:

Kantermann, T., Juda, M., Merrow, M. y Roenneberg, T. (2007). El ajuste estacional del reloj circadiano humano se ve alterado por el horario de verano. Current Biology, 17(22), 1996-2000. https://doi.org/10.1016/j.cub.2007.10.025

Zhang, H., Dahlén, T., Khan, A., Edgren, G. y Rzhetsky, A. (2020). Efectos medibles sobre la salud asociados al cambio de hora de verano. PLOS Computational Biology, 16(6), e1007927. https://doi.org/10.1371/journal.pcbi.1007927

Dunster, G. P., Hua, I., Grahe, A., Fleischer, J. G., Panda, S., Wright, K. P. Jr., Vetter, C. y de la Iglesia, H. O. (2023). La exposición a la luz durante el día es un fuerte indicador de la variación estacional en el sueño y los ritmos circadianos de los estudiantes universitarios. Journal of Pineal Research, 74(2), e12843. https://doi.org/10.1111/jpi.12843

Harvard Health Publishing. (11 de marzo de 2022). El lado oscuro del horario de verano. Facultad de Medicina de Harvard. https://bit.ly/harvard-dst

Stanford Medicine. (18 de septiembre de 2025). El horario de verano y la salud: un nuevo estudio revela un mayor riesgo de sufrir un ictus y de padecer obesidad. Universidad de Stanford. https://bit.ly/stanford-dst

 


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