La música: alimento para el alma

La música nos conmueve: emocionalmente, físicamente y, a veces, incluso sin palabras. Pero puede hacer aún más: quien toca un instrumento estimula su cerebro de múltiples maneras. Oír, sentir, moverse y recordar se entrelazan en este proceso, como un entrenamiento mental que se lleva a cabo casi sin darse cuenta.

Especialmente en la tercera edad surge la pregunta: ¿hay formas de ralentizar el deterioro mental natural? Nuevos hallazgos sugieren que tocar un instrumento puede lograr precisamente eso, incluso si se empieza tarde.

El entrenamiento musical tiene efectos cuantificables

Estudios anteriores ya habían demostrado que el aprendizaje musical puede provocar cambios notables en el cerebro incluso a una edad avanzada; por ejemplo, en un estudio con 132 adultos mayores (de 62 a 78 años) que, tras solo seis meses de clases de piano o de entrenamiento auditivo activo, mostraron mejoras en la memoria y el procesamiento del lenguaje. Especialmente en el caso de los alumnos de piano, el volumen de determinadas áreas cerebrales se mantuvo estable, lo que indica que la práctica activa de la música contrarresta el deterioro.


Un estudio muy reciente de Zhang et al. (2025, PLOS Biology) va un paso más allá: mediante resonancia magnética funcional, los investigadores analizaron cómo influye la práctica musical prolongada en la comprensión del lenguaje en la vejez. 

El resultado:

1)  Los músicos de edad avanzada mostraron patrones de actividad cerebral más juveniles que sus homólogos sin experiencia musical.

2) Especialmente al comprender el lenguaje en entornos ruidosos, activaban menos áreas cerebrales compensatorias, lo que es un indicio de mayor eficiencia neuronal.

3) Estos efectos sugieren que la práctica musical no solo entrena, sino que también desarrolla reservas mentales que amortiguan el envejecimiento del cerebro.

¿Por qué tiene la música un efecto tan poderoso en el cerebro?

Tocar un instrumento es una actividad muy compleja, ya que requiere:

• Concentración y memoria, para recordar las notas y las secuencias
• Motricidad fina, especialmente en instrumentos de teclado o de cuerda
• Percepción auditiva, es decir, escuchar con atención
• Procesamiento emocional, ya que la música siempre despierta sentimientos

Esta activación simultánea de muchas áreas del cerebro es probablemente la clave de por qué el entrenamiento musical es tan eficaz. El cerebro se mantiene plástico: sigue creando conexiones, acumula reservas y compensa mejor las pérdidas.

Nunca es tarde para aprender a tocar un instrumento

Un hallazgo alentador: incluso las personas sin experiencia previa se benefician, ya sea tocando el piano, la guitarra, cantando en un coro o tocando la batería. Lo importante es que la actividad se realice con regularidad (a ser posible, varias veces a la semana) y resulte placentera. Incluso la escucha activa y consciente de la música puede resultar útil, siempre que se haga de forma estructurada y concentrada.

Parte de un estilo de vida saludable

Por supuesto, tocar un instrumento por sí solo no es una panacea. Sin embargo, como parte de un estilo de vida integral —junto con el ejercicio físico, una alimentación saludable, la actividad social y un sueño suficiente—, puede contribuir de manera importante al mantenimiento de la salud mental.

Además, la música suele reducir el estrés, mejorar el estado de ánimo y motivar, lo que a su vez favorece el aprendizaje y la memoria. Por eso, especialmente en el caso de las personas mayores con un deterioro cognitivo incipiente, la actividad musical puede ser más que un simple pasatiempo agradable: se convierte en una terapia con un auténtico potencial preventivo.

Conclusión: la música como medicina para el espíritu

Tocar un instrumento musical estimula y potencia el cerebro de una manera única. Fortalece las reservas cognitivas, mantiene la agilidad mental y contrarresta el deterioro asociado a la edad. Y lo mejor de todo: nunca es tarde para empezar.

Ya sea en clases particulares, en la escuela de música, en un coro o simplemente en casa con un teclado digital, quien toca música con regularidad le hace un bien a su cerebro. Y, además, a menudo surge algo que es al menos tan valioso como la activación neuronal: la alegría.

Fuentes

1. Zhang, L., Ross, B., Du, Y. y Alain, C. (2025). La formación musical a largo plazo puede proteger contra la regulación al alza de la actividad neuronal relacionada con la edad en la percepción del habla en entornos ruidosos. PLOS Biology, 23(7): e3003247

2. Universidad de Ginebra / EPFL (2023). La práctica musical frena el deterioro cognitivo.

3. Román-Caballero, R., Arnedo, M., Triviño, M. y Lupiáñez, J. (2018). La práctica musical como potenciador de la función cognitiva en el envejecimiento saludable: una revisión sistemática y un metaanálisis. Frontiers in Psychology, 9:113. 

4. Instituto de Neurociencia del Pacífico: Cómo la música previene el deterioro cognitivo

5. Fundación para el Descubrimiento de Medicamentos contra el Alzheimer (ADDF): ¿Es beneficiosa la música para el cerebro?


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