Microplásticos en el organismo: ¿hasta qué punto son peligrosas estas partículas de plástico para nuestra salud?
Los microplásticos hace tiempo que dejaron de ser solo un problema medioambiental. Estas minúsculas partículas de plástico se han detectado ya en el agua potable, en los alimentos, en el aire e incluso en el cuerpo humano. Los investigadores han encontrado microplásticos en la sangre, en los pulmones, en los depósitos vasculares y en la placenta de fetos.
Pero, ¿qué significa esto para nuestra salud? ¿Y cómo se puede reducir la exposición diaria?
¿Qué son los microplásticos?
Se denominan «microplásticos» a las partículas de plástico de menos de cinco milímetros. Se forman cuando los productos de plástico de mayor tamaño se descomponen en fragmentos cada vez más pequeños debido a la luz solar, el calor, el viento o la acción mecánica.
Aún más pequeñas son las denominadas partículas de nanoplástico. Debido a su reducido tamaño, podrían atravesar las barreras biológicas y penetrar en los tejidos.
Hoy en día, los microplásticos se encuentran prácticamente en todas partes, desde los océanos hasta la atmósfera.
¿De dónde proceden los microplásticos?
Los microplásticos no solo se generan a partir de los residuos plásticos que se tiran. En nuestra vida cotidiana nos encontramos con muchas fuentes:
- Desgaste de los neumáticos en el tráfico rodado
- Ropa sintética de poliéster o nailon
- Envases alimentarios y productos desechables
- Botellas de plástico
- Papel de aluminio y recipientes de plástico
- Tablas de cortar de plástico
También son especialmente relevantes los aditivos químicos presentes en los plásticos. El informe PlastChem 2024 identificó más de 16 000 sustancias químicas diferentes en los plásticos. Miles de ellas se consideran potencialmente peligrosas para el medio ambiente o la salud.

¿Cómo llegan los microplásticos al organismo?
La absorción se produce principalmente a través de los alimentos y el agua potable. Además, inhalamos microplásticos al respirar, sobre todo en espacios cerrados, donde las fibras de plástico pueden acumularse en el polvo doméstico.
Los científicos ya han detectado microplásticos en:
- sangre humana
- tejido pulmonar
- Almendras para niños
- tejido placentario
- Depósitos en los vasos sanguíneos
Un estudio de la Universidad de Stanford demostró incluso en 2024 que los microplásticos pueden estar incrustados en lo más profundo del tejido de las amígdalas de los niños, a pesar de que los niños afectados no habían estado expuestos a una exposición inusual al plástico.
¿Son perjudiciales para la salud los microplásticos?
Esta cuestión preocupa a los investigadores de todo el mundo. Los datos disponibles hasta ahora indican que los microplásticos no solo penetran en el organismo, sino que además podrían influir en los procesos biológicos que allí tienen lugar.
Los estudios apuntan a que existe una relación con:
- Reacciones inflamatorias
- estrés oxidativo
- Cambios en la microbiota intestinal
- trastornos hormonales
- Enfermedades cardiovasculares
Un estudio publicado en 2024 en el New England Journal of Medicine suscitó especial interés. Los investigadores encontraron partículas de microplástico y nanoplástico en los depósitos vasculares de los pacientes. Las personas en las que se detectaron estas partículas presentaron un mayor riesgo de sufrir un infarto de miocardio, un ictus o la muerte durante el periodo de observación.
Sin embargo, es importante señalar que, por el momento, la ciencia aún no puede determinar con claridad qué cantidades de microplásticos son perjudiciales para la salud ni cuáles son las consecuencias a largo plazo de una exposición a lo largo de toda la vida. Hasta ahora, muchos de los datos disponibles proceden de estudios de laboratorio y con animales.
Microplásticos, estrés oxidativo y salud celular
Además de los efectos directos sobre los órganos y los tejidos, a los investigadores les interesa cada vez más el efecto de los microplásticos a nivel celular.
Los primeros estudios apuntan a que las partículas de microplástico y nanoplástico podrían favorecer el estrés oxidativo y las reacciones inflamatorias. Dado que ambos procesos se asocian con el envejecimiento y diversas enfermedades crónicas, el microplástico está cobrando cada vez más importancia en la investigación sobre el envejecimiento saludable.
Actualmente se está investigando a fondo si estos efectos son relevantes a largo plazo en las personas y, en caso afirmativo, en qué medida.

¿Puede el cuerpo eliminar los microplásticos?
Una parte de las partículas de microplástico ingeridas se elimina a través del intestino y las vías respiratorias. Por el momento, aún no se sabe con certeza cuánto tiempo pueden permanecer en el cuerpo humano las partículas de microplástico y, en particular, las de nanoplástico. Hasta la fecha no existen métodos científicamente probados para eliminar de forma específica el microplástico del organismo. Por ello, los expertos recomiendan, sobre todo, reducir al mínimo la exposición diaria.
¿Cómo se pueden evitar los microplásticos?
Hoy en día es prácticamente imposible evitar por completo los microplásticos. No obstante, existen algunas medidas sencillas con las que se puede reducir la exposición diaria:
- Comprar alimentos lo más frescos posible y sin envasar
- No calientes la comida en recipientes de plástico
- Utilizar vidrio, cerámica o acero inoxidable en lugar de plástico
- Tratar el agua del grifo con un filtro adecuado
- Da preferencia a las fibras naturales, como el algodón, el lino o la lana
- Ventilar las estancias con regularidad y eliminar el polvo
- Utilizar tablas de cortar de madera, bambú o cristal en lugar de plástico
- Evitar en la medida de lo posible los envases desechables para alimentos y bebidas calientes
Incluso pequeños cambios en la vida cotidiana pueden contribuir a reducir la ingesta de microplásticos.
Conclusión: lo que sabemos hoy en día sobre los microplásticos
Hoy en día, los microplásticos se detectan prácticamente en todas partes de nuestro entorno y, ahora también, en el cuerpo humano. La investigación está estudiando intensamente cuáles podrían ser las consecuencias a largo plazo para nuestra salud.
Aunque aún quedan muchas preguntas sin respuesta, los datos de los que disponemos hasta ahora apuntan a que conviene reducir la huella personal allí donde sea posible sin gran esfuerzo. Reducir el uso del plástico en la vida cotidiana, seguir una alimentación lo más natural posible y gestionar de forma consciente los envases son medidas sencillas que todo el mundo puede poner en práctica.
Una cosa está clara: los microplásticos no son solo un problema medioambiental, sino también, cada vez más, un problema de salud que seguirá ocupando a la ciencia y a la sociedad en los próximos años.
Fuentes científicas
- Ragusa, A. et al. Primeras pruebas de la presencia de microplásticos en la placenta humana. Environment International. 2021.
- Leslie H.A. y otros. Descubrimiento y cuantificación de la contaminación por partículas de plástico en la sangre humana. Environment International. 2022.
- Marfella R. et al. Microplásticos y nanoplásticos en los ateromas y los episodios cardiovasculares. New England Journal of Medicine. 2024.
- Zimmermann, L. y otros. Informe PlastChem: Sustancias químicas en los plásticos. 2024.
- Landrigan, P. J. y otros. La Comisión Minderoo-Mónaco sobre los plásticos y la salud humana. Annals of Global Health. 2023.
- Campanale, C. et al. Efectos potenciales de los microplásticos y los aditivos preocupantes sobre la salud humana. International Journal of Environmental Research and Public Health. 2020.
- Wang Y.L. et al. Posibles efectos de los microplásticos y los nanoplásticos sobre el sistema cardiovascular. Science of the Total Environment. 2024.
Nota científica
Actualmente se están investigando en profundidad los efectos de los microplásticos y los nanoplásticos en la salud humana. Muchos de los hallazgos se consideran prometedores, pero aún no se han aclarado de forma definitiva. Este artículo tiene carácter informativo y no sustituye al asesoramiento médico individual.
Deja un comentario